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1/5/11

Carros de Fuego (1981)

En mi último análisis recibí dos comentarios. Los agradezco y ahora quiero responderles. Al primer comentarista, que firmó como anónimo, quiero decirle que me parece interesante su aporte. No conozco la serie "Paprika", pero según lo que me dice sobre El Origen, ahora sabemos la fuente que usó Christopher Nolan para hacer su película. Creo que también pudo haber añadido algunos temas literarios a la película ¿cuáles pueden ser?, pueden escribirme un correo pulsando aquí para saberlo (prefiero hacerlo de este modo, para no arruinar el filme a otros que no lo han visto). Es una opinión, que no creo que contradiga el aporte de ese cinéfilo anónimo.

Otro lector, bajo el pseudónimo "J", me ha preguntado si es difícil seguir la trama de la película. Quiero contestarle que sí. La trama es complicada; yo tuve que pausarla y retrocederla muchas veces para entender la lógica que proponía. En el caso de conocidos míos, también me han comentado que les ha parecido complicada, pero que yo sepa no obraron como lo hice yo. Aún así, eso no le quita su espectacularidad; de hecho, creo que es una de las mejores películas que he visto. Recomiendo que la veas "J", es muy, pero muy buena.

Y ahora, dirigiéndome a todos mis lectores, quiero que conozcan Carros de Fuego, una película sobre deportes dirigida por Hugh Hudson. Una historia inspiradora y profunda de dos atletas que se preparan para participar en los Juegos Olímpicos de 1924.

Uno de ellos es el universitario Harold Abrahams (Ben Cross), un judío hijo de un lituano que quiere competir para ser aceptado por la sociedad inglesa. El otro es Eric Lidell (Ian Charleson), un cristiano, cuyo padre es misionero en China, que decide correr para glorificar a Dios. La película está basada en hechos reales.

En esta ocasión quiero mencionar un aspecto que hace tiempo no aparecía en mi blog... ahora verán cuál es.

En Carros de Fuego, lo que resulta muy interesante es la combinación entre la música  electrónica del compositor Vangelis (¿qué les parece?) y el trabajo del director. La película sabe retratar muy bien los momentos más importantes de los personajes; hay primeros planos en escenas previas a la hora de correr. Estas, en algunos casos van acompañadas por notas musicales suaves, pero tensas, que realmente sobresalen por su sonido. Lo que acabo de escribir suena raro, pero Vangelis es un maestro cuando empieza a componer música electrónica; arrancando de sus sintetizadores sonidos muy atractivos. Pero volviendo a lo que nos importa, la escena luce más intensa y los deseos o frustraciones de los protagonistas se enfatizan más.

La película desarrolla muy bien la historia, todo el proceso de entrenamiento, la vida de los personajes, sus conflictos internos y la importancia del deporte. Este último se muestra desde un punto de vista mucho más trascendente. Y es lo normal, porque el deporte sirve para contar historias de superación, de esfuerzo y perseverancia. En Carros de Fuego el resultado es muy bueno. Uno de los personajes, un amigo de Abrahams, es quien va relatando la historia, dándole un estilo más personal a la narración.

Hablando de la narración, esta se muestra de forma elegante, todo muy inglés, puesto que está ambientado en los Juegos Olímpicos, una instancia llena de patriotismo y honor. Aquí nuevamente destaca el trabajo del director, exponiendo ágilmente los sucesos que conforman a la película.

Carros de Fuego es una historia para toda la familia. El filme rebosa de valores y buen espíritu. Es ideal para los deportistas y también para los que adoran la música electrónica, ya que Vangelis es un excelente compositor. En lo personal, puedo añadir que este estilo musical es ideal para representar las emociones, porque los sonidos son más dinámicos, más "manipulables" que los arrancados por instrumentos corrientes y en este filme, las emociones son las importantes. Los que disfrutaron Rudy, deberían verla.

9/8/10

Rudy (1993)

Últimamente he publicado varias películas -excelentes películas, enfatizo- en blanco y negro y hoy terminé de ver Rudy. Un filme, en colores, que vale la pena ver... y comentar por su puesto.

Rudy Ruettiger (Sean Astin) aspira a convertirse en un jugador del equipo de fútbol americano de la universidad de Notre Dame. Su mundo gira en torno a eso, y por lo mismo pondrá todas sus ganas en ese empeño, pero le falta la condición física para ello. Aún así, está dispuesto a todo y contará con la ayuda de varias personas.

La película, además de ser entretenida, también tiene sus puntos interesantes. En primer lugar, analizando sus aspectos técnicos, puedo decirles que destaca enormemente la banda sonora de Jerry Goldsmith, que acompaña con bastante precisión momentos dramáticos de la cinta. En las notas -rápidas en varios casos, y altas también- de sus partituras se aprecian las situaciones por las que va pasando Rudy; como va luchando por sus sueños, como se va pegando porrazos también, y finalmente como se levanta...

Esto es destacable en la película. Es una historia -basada en una real- de superación. Rudy irá aprendiendo las enseñanzas que dejan las vivencias por las que pasa. Y sobre este aspecto moralizante me gustaría detener.

David Anspaugh, el director, cuenta la historia de un sujeto que da la impresión de ser de origen irlandés (o irlandés derechamente). También el ambiente en el que se mueve, la universidad de Notre Dame, tiene relación con esa nacionalidad, ¿que se desprende? (tocando este tema con cuidado, pues no todos lo son), que hay un gran catolicismo a lo largo de la cinta. Por lo mismo hay varias escenas en donde tratan de ayudar a Rudy, en donde está alguna imagen religiosa detrás, en segundo plano. ¿Pero, por qué puede ser interesante?, por el enfoque que se le da.

El director quizás asocia el aspecto moralizante de la historia desde un punto de vista más trascendental, sin caer en la mirada más universal en donde se ve de manera más humana esta virtud. Claramente nosotros, los humanos, no podemos arreglárnoslas solos en lo que nos proponemos. Necesitamos de la ayuda de un Ser Superior.

Pensando de este modo, también la película es bastante valiente de mostrarse así. Y en eso tiene agallas; otra virtud, y otro aspecto en la que destaca esta excelente cinta, apta para un público más adolescente, la calificación es para todos los públicos, a pesar de algunas groserías menores.

La información sobre el año de Rudy es de IMDb.